Hasta el 2037 sin lenacapavir para prevenir el VIH

Por Javier Llamoza

En la 5ta Conferencia Mundial de Prevención del VIH, la HIVR4P (Lima, Perú 6-10 Octubre 2024) se mostraron resultados prometedores para controlar la infección del VIH/SIDA. El inyectable lenacapavir de la farmacéutica Gilead, administrado dos veces al año como preventivo (PrEP), evitó la infección en el 99.9% de la población seleccionada en ensayos clínicos de fase 3. La información generada permitirá el registro del medicamento por las autoridades reguladoras nacionales y se espera que esté autorizado en el 2025.

Ante el pedido global de hacer accesible el medicamento, Gilead, el fabricante del lenacapavir, ha anunciado la concesión de licencias voluntarias a seis fabricantes de genéricos sin cobrar regalías. Esto posibilita la producción de versiones genéricas, pero solo estarán disponibles para 120 países, excluyendo la mayoría de países de países de Latinoamérica.

Es estratégico conocer el status de lenacapavir en nuestros países en relación a la protección por patentes. La plataforma de MedSPal[1],  que vigila todos los medicamentos patentados del listado de la OMS, incluyendo tratamientos y vacunas para el COVID, revela que lenacapavir cuenta con dos patentes aprobadas en  Perú, México, Colombia, Chile, Brasil, Argentina y Chile (Tabla N°1).

Tabla N°1: Fecha de expiración de patentes de lenacapavir

DescripciónFecha de expiración
Lenacapavir y análogos (fórmula Markush) y su uso en el VIH28/02/2034
Compuesto de lenacapavir y su uso en VIH (oral y parenteral)17/08/2037
Fuente: Elaboración propia a partir de datos proporcionados por Medspal

Con estas patentes, solo Gilead o su representante, podrán comercializar lenacapavir hasta el año 2037. Las versiones genéricas que se fabriquen no podrán circular en nuestros países.

En Argentina, se han presentado oposiciones a las dos patentes. Procedimiento legítimo que busca impugnar la concesión de la patente ante la oficina nacional competente, argumentando que no cumple con requisitos de patentabilidad, como novedad o actividad inventiva. De aceptarse la oposición, Argentina podría importar y hasta producir versiones genéricas.

No es la primera vez que se excluyen países de los beneficios de una tecnología sanitaria. Ocurrió con la vacuna para COVID 19 y mucho antes con los medicamentos para el tratamiento de VIH que se comercializaban a precios prohibitivos por el manejo monopólico que otorga la patente. Países afectados como Sudáfrica optaron con éxito por el uso de flexibilidades contempladas en el Acuerdo de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionadas al Comercio (ADPIC), como las licencias obligatorias, que son otorgadas por los gobiernos a un tercero solicitante para importar o fabricar la materia patentada reconociéndole una regalía al titular de la patente. Licencia similar puede ser otorgada para uso gubernamental donde es el propio gobierno es quien importa, produce o asigna la producción a terceros.

Para ser factible, estos procedimientos dependen de la voluntad política y el esfuerzo de los gobiernos, que asumen su responsabilidad soberana de proteger la salud de sus ciudadanos, siguiendo el espíritu y las cláusulas de la Declaración de Doha relativa al Acuerdo sobre los ADPIC y la Salud Pública: “Convenimos en que el Acuerdo sobre los ADPIC no impide ni deberá impedir que los Miembros adopten medidas para proteger la salud pública. En consecuencia, al tiempo que reiteramos nuestro compromiso con el Acuerdo sobre los ADPIC, afirmamos que dicho Acuerdo puede y deberá ser interpretado y aplicado de una manera que apoye el derecho de los Miembros de la OMC de proteger la salud pública y, en particular, de promover el acceso a los medicamentos para todos”[2] Frente a las patentes vigentes, nuestros países deben hacer los esfuerzos por ser incluidos entre los beneficiarios de las licencias voluntarias, o iniciar el proceso para otorgar licencias obligatorias que permitan el ingreso de las versiones genéricas de lenacapavir una vez que estén disponibles. Es obligación de los estados garantizar el derecho a la salud, hacer uso eficiente de los recursos públicos y controlar la epidemia del VIH, contribuyendo a lograr los Objetivos del Desarrollo Sostenible.

[1] MedsPal es un órgano de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI)

[2] Declaración de Doha relativa al Acuerdo sobre los ADPIC y la Salud Pública

Pandemia silenciosa: la Resistencia Antimicrobiana

Por Tiana Quevedo

Se habla de resistencia a los antimicrobianos (RAM) cuando microorganismos como bacterias, virus y hongos desarrollan la capacidad de resistir los medicamentos que anteriormente eran efectivos. Esto convierte a infecciones que antes eran tratables en amenazas potencialmente letales. La RAM es una crisis de salud global que no solo amenaza con revertir décadas de avances en la medicina moderna, sino que también tiene profundas consecuencias sociales y económicas.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC/USA), la RAM afecta de manera desproporcionada a las comunidades más vulnerables, que a menudo carecen de acceso a atención médica de calidad, sistemas de saneamiento adecuados y recursos educativos sobre el uso responsable de los medicamentos. Las poblaciones marginadas enfrentan dificultades adicionales para obtener diagnósticos y tratamientos eficaces, lo que agrava el problema. La RAM no se limita solo a los hospitales; se extiende a través de las comunidades, afectando a todos los sectores de la sociedad.

La resistencia a los antibióticos es uno de los principales retos. Un estudio publicado en The Lancet estima que, en los próximos 25 años, la RAM podría causar la muerte directa de más de 39 millones de personas en todo el mundo, y que otros 169 millones fallecerían de manera indirecta debido a complicaciones asociadas con otras enfermedades. El impacto será particularmente grave en personas mayores de 70 años, con un aumento de casos del 72% en los países de altos ingresos y del 234% en el norte de África y Oriente Medio.

De acuerdo al proyecto Global Research on Antimicrobial Ressistance (GRAM), al menos un millón de personas mueren anualmente debido a infecciones resistentes a los antimicrobianos, en su mayoría a antibióticos. Esta cifra no solo pone en evidencia la magnitud de la crisis sanitaria, sino que subraya la necesidad de abordar los factores sociales que perpetúan el uso inadecuado de antimicrobianos y la diseminación de infecciones resistentes. Las brechas en el acceso a servicios de salud de calidad, diagnósticos oportunos y medicamentos esenciales son factores clave que exponen a las poblaciones más desfavorecidas a un mayor riesgo de sufrir infecciones resistentes. La RAM afecta tanto a países de ingresos altos como bajos, pero tiene un impacto más severo en aquellos con sistemas de salud frágiles y acceso limitado a tratamientos adecuados.

El informe también revela que el uso indebido y excesivo de antibióticos en humanos y animales, junto con la falta de regulación en muchos países, son los principales motores de la RAM. En muchas regiones, los antibióticos se utilizan sin un control adecuado, lo que facilita la aparición de bacterias resistentes. La escasez de medicamentos de calidad, especialmente en los países de ingresos bajos y medios, junto con la disponibilidad de productos falsificados o subestándar, empeora la situación. Si no se implementan intervenciones urgentes, la RAM podría causar millones de muertes adicionales en las próximas décadas, superando incluso al cáncer como una de las principales causas de mortalidad para 2050.

Además de su devastador impacto en la salud, la RAM tiene implicaciones económicas significativas. Los tratamientos prolongados, la pérdida de productividad y la sobrecarga en los sistemas de salud generan enormes costos financieros. La inversión en investigación y desarrollo de nuevos antibióticos y tratamientos se vuelve esencial, pero también presenta desafíos económicos considerables. El informe sugiere una serie de recomendaciones clave para mitigar la RAM. Entre ellas, destaca la necesidad de fortalecer los sistemas de vigilancia global para monitorear el uso de antibióticos y la aparición de bacterias resistentes, así como mejorar el acceso a diagnósticos rápidos y de calidad, lo que reduciría el uso innecesario de antibióticos y permitiría una identificación más precisa de las infecciones bacterianas.

El desarrollo de nuevos antibióticos y vacunas es crucial para combatir las infecciones resistentes. Sin embargo, la educación pública y la sensibilización sobre el uso responsable de los antibióticos son igualmente importantes. Es necesario implementar campañas de concienciación para educar a la población sobre los riesgos de la automedicación y fomentar la prescripción adecuada entre los profesionales de la salud. El informe también resalta la importancia de un enfoque multisectorial e internacional bajo el concepto de «Una sola salud», que integre los sectores de salud humana, animal, agrícola y ambiental. La cooperación global y la coordinación de esfuerzos son esenciales para enfrentar los desafíos que plantea la RAM.

La RAM ha ganado visibilidad con la inclusión de seis patógenos identificados por la OMS como de preocupación prioritaria: E. coli, S. aureus, K. pneumoniae, S. pneumoniae, A. baumannii y P. aeruginosa. Solo uno de ellos, S. pneumoniae, ha sido el foco de programas de intervención mundial a través de la vacunación neumocócica. El alcance de las iniciativas políticas sigue siendo limitado. La resistencia a los antibióticos clave, como las fluoroquinolonas y los antibióticos β-lactámicos, ha contribuido al 70% de las muertes atribuibles a la RAM en todos los patógenos, lo que pone de manifiesto la gravedad de la situación.

El componente social de la RAM subraya que su control no depende únicamente de avances médicos, sino también de cambios estructurales en cómo las sociedades abordan los determinantes de la salud. La educación pública, las campañas de sensibilización sobre el uso responsable de los antimicrobianos y la promoción del acceso equitativo a los servicios de salud son fundamentales para mitigar el impacto de esta creciente amenaza. Sin una acción concertada que priorice estos factores sociales, las consecuencias de la RAM seguirán afectando desproporcionadamente a las poblaciones más vulnerables y ampliando las inequidades globales en salud.

Referencias:

  1. Centers for Disease Control and Prevention. Antimicrobial Resistance: Health Equity [Internet]. CDC; 2024 [citado 8 Oct 2024]. Disponible en: https://www.cdc.gov/antimicrobial-resistance/stories/ar-health-equity.html#:~:text=Key%20points,food%20supply%20and%20the%20community.
  2. GRAM. Antibiotic resistance has claimed at least one million lives each year since 1990 [Internet]. Oxford: University of Oxford; 2024 [citado 8 Oct 2024]. Disponible en: https://www.tropicalmedicine.ox.ac.uk/gram/news/antibiotic-resistance-has-claimed-at-least-one-million-lives-each-year-since-1990-gram
  3. González E. La resistencia a los antibióticos, el problema que amenaza con matar a 208 millones de personas en 25 años [Internet]. El País; 2024 [citado 8 Oct 2024]. Disponible en: https://elpais.com/salud-y-bienestar/2024-09-16/la-resistencia-a-los-antibioticos-el-problema-que-amenaza-con-matar-a-208-millones-de-personas-en-25-anos.html
  4. Consejo Ejecutivo. Resistencia a los antimicrobianos: acelerar las respuestas nacionales y mundiales [Internet]. OMS; 2024 [citado 8 Oct 2024]. Disponible en: https://www.who.int

Salud y comida chatarra

Por Akemy Bustamante

La salud es el resultado del impacto que tienen muchos factores sobre los seres humanos. Indispensable poner la atención sobre los efectos insalubres que puede causar aquellos alimentos como la denominada “comida chatarra” o ultraprocesada que abunda en el mercado y que, con una pesada fuerza de mercadeo, ganan un lugar preferencial entre la población, particularmente entre los niños.

En Perú somos testigos de una historia bastante conflictiva entre aquellos interesados en promover la salud y los que quieren hacer negocios a toda costa, aun conociendo los efectos nocivos de los productos que ponen en el mercado. La primera batalla que se ha librado y que todavía no termina es la obligación de rotular los paquetes y envases de comidas y bebidas con los llamados octógonos para advertir a los consumidores de los probables efectos nocivos de los productos. La industria de comidas y bebidas procesadas busca mayores utilidades, mientras que otros actores sociales plantean poner límites a una actividad que está llena de riesgos sanitarios que se convierten en problemas de salud pública. Es conocido que el consumo de muchos alimentos procesados está en la base de la obesidad, el cáncer, diabetes, etc. que se convierten en condiciones que tiene que atender el sistema de salud.    

En un esfuerzo por aliviar la creciente presión sobre el Servicio Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido, el gobierno británico ha decidido prohibir la publicidad de comida rápida antes de las 21:00 horas. Esta medida, busca combatir la obesidad infantil y mejorar la salud de la población. Algunos celebran la iniciativa y otros cuestionan su efectividad en un mundo donde la comida chatarra es omnipresente.

La nueva normativa británica no se limitará a la televisión; se extenderá a la publicidad en línea de productos altos en grasa, sal y azúcar, comenzando en octubre de 2025. El Primer Ministro británico ha declarado que se necesita un enfoque más audaz para prevenir enfermedades, enfatizando que las medidas propuestas pueden causar polémica, pero son necesarias para proteger la salud de la población.

La comida chatarra se ha convertido en una de las principales preocupaciones de salud pública en Perú. Con una creciente tasa de obesidad y enfermedades no transmisibles, la regulación de la publicidad de alimentos y bebidas se vuelve crucial. La Ley de Promoción de la Alimentación Saludable (Ley Nº 30021) busca mitigar este problema, pero su plena implementación presenta desafíos significativos.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS,2022), las enfermedades no transmisibles son la principal causa de muerte a nivel mundial, y la obesidad es un factor determinante. En Perú, “26,3 % de la población en las zonas urbanas, y al 14 % de la población en las zonas rurales” (CEPLAN) tienen problemas de obesidad, un aumento que se ha visto acompañado por una dieta alta en grasas saturadas y azúcares, y un estilo de vida sedentario.

Los estudios indican que la publicidad de alimentos chatarra afecta especialmente a los niños, quienes son más susceptibles a los mensajes publicitarios. La Ley Nº 30021 intenta limitar la exposición de los menores a estos anuncios, pero son necesarias estrategias educativas y promocionales dirigidas a la población infantil y adulta para contribuir a una acertada toma de decisiones frente a la oferta.

Tanto Perú como el Reino Unido enfrentan un desafío significativo en la lucha contra el consumo de comida chatarra. Mientras que Perú busca mejorar la efectividad de su Ley Nº 30021, el Reino Unido explora nuevas formas de regular la publicidad. Ambos países necesitan adoptar un enfoque integral que combine regulación efectiva, educación sobre hábitos alimenticios saludables y promoción de estilos de vida activos. Solo a través de un esfuerzo conjunto se podrá reducir el impacto perjudicial de la comida chatarra en la salud pública y fomentar un futuro más saludable para las generaciones venideras.

Referencias:

  1. CEPLAN. (s/f). Observatorio Nacional de Prospectiva. Gob.pe. Recuperado el 10 de octubre de 2024, de https://observatorio.ceplan.gob.pe/ficha/t14
  2. OMS. (2022). Obesidad y sobrepeso. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight
  3. Rosen, N. (2024). Cómo cambiará la publicidad en la televisión británica: nuevas reglas para los anuncios de comida chatarra. infobae. https://www.infobae.com/america/mundo/2024/09/17/como-cambiara-la-publicidad-en-la-television-britanica-nuevas-reglas-para-los-anuncios-de-comida-chatarra/
  4. Salazar, I. (2024). El gobierno británico prohíbe la publicidad de comida rápida en un intento por aliviar la presión sobre la sanidad pública. ABC.es. https://www.abc.es/sociedad/gobierno-britanico-prohibe-publicidad-comida-rapida-intento-20240913111508-nt.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.abc.es%2Fsociedad%2Fgobierno-britanico-prohibe-publicidad-comida-rapida-intento-20240913111508-nt.html
  5. Uk, W. R. N. (s/f). Food & Drink Strategy 202 –. Nhs.uk. Recuperado el 09 de octubre de 2024, de https://www.rjah.nhs.uk/media/tamb1shv/food-and-drink-strategy-a4-v1.pdf

Propuestas para mejorar el acceso a medicamentos

Por Javier Llamoza

Una reciente investigación realizada por Videnza Consultores, analiza la situación actual del sistema de salud en el Perú subrayando cuatro procesos claves: financiamiento, prestación, rectoría y abastecimiento.

El documento resalta la insuficiente cobertura efectiva del Plan Esencial de Aseguramiento en Salud (PEAS) que conlleva a un aumento del gasto de bolsillo en salud, incrementándose en 29% entre el 2019 y el 2023 y 25% cuando nos referimos al gasto en medicamentos.

En cuanto a la gestión, la alta rotación de funcionarios en el Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud CENARES impacta sobre el abastecimiento de medicamentos. Entre enero de 2023 y agosto de 2024, siete directores generales han estado a cargo de esta institución, con un promedio de permanencia de 71 días. En estas condiciones no hay lugar para una gestión consistente que asegure un efectivo y eficiente funcionamiento del organismo.  

La disponibilidad de medicamentos esenciales en los establecimientos de salud del primer y segundo nivel es limitada y afecta de manera desigual a las diferentes regiones del país. Muchos establecimientos reportan desabastecimiento de productos esenciales como el sulfato ferroso, que es clave en la lucha contra la anemia.

Una gran proporción de ciudadanos, usuarios del sistema de salud público, recurren a farmacias y boticas privadas para obtener los medicamentos que requieren, normalmente a precios altos, lo que afecta su economía con impacto más grave entre los más pobres. Frente a esto, el Estado ha intentado impulsar el mercado de medicamentos genéricos, estableciendo la comercialización obligatoria de un listado de productos. Una estrategia condenada al fracaso como lo han expresado muchos expertos, que excluye a la mayoría de las poblaciones en extrema pobreza.

El documento resalta la experiencia de las “Farmacia Vecina de EsSalud” cuyo objetivo es asegurar la entrega de medicamentos a los afiliados de EsSalud especialmente para aquellos con enfermedades crónicas. Esta estrategia impulsa la participación de farmacias privadas y debe ser evaluada para rescatar sus aciertos y corregir los factores que le restan efectividad y/o eficiencia. 

El documento, particularmente en lo que se refiere al acceso a medicamentos en el Perú, resume los múltiples retos relacionados con la cobertura financiera, la disponibilidad de productos esenciales y la gestión.  Propone medidas a corto y mediano plazo que deben ser materia de análisis en un espacio participativo a fin de mejorar la atención de salud en el país.

Accede a la presentación aquí:

El retiro de Estados Unidos de la OMS

Por Roberto López Linares

El reciente anuncio del retiro de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) marca un momento crucial en la política de salud global. Esta decisión, formalizada a través de un decreto presidencial, no solo refleja un desencanto con la OMS, sino que también pone en tela de juicio el papel de Estados Unidos en la gobernanza sanitaria internacional.

Desde 2020, la administración estadounidense ha criticado a la OMS por su manejo de la pandemia de COVID-19. Argumentan que la organización no solo falló en responder adecuadamente a la crisis, sino que también se vio influenciada por intereses políticos de sus miembros, particularmente de países como China. Este último punto ha suscitado un debate sobre la equidad en las contribuciones financieras a la OMS, donde naciones con poblaciones masivas, como China, aportan significativamente menos en comparación con Estados Unidos.

Sin embargo, esta decisión de retiro plantea serias preguntas sobre las implicaciones para la salud pública global. La OMS, a pesar de sus deficiencias, ha sido un pilar en la coordinación de respuestas a crisis de salud. Abandonarla podría dejar un vacío en la gestión de pandemias futuras y en la colaboración internacional necesaria para enfrentar problemas sanitarios globales.

Consecuencias Potenciales

El retiro de Estados Unidos implica la suspensión de futuras transferencias de fondos y recursos a la OMS, así como la reubicación de personal colaborador. Estas acciones no solo debilitan la capacidad de la OMS, sino que también alteran la dinámica de las relaciones internacionales en el ámbito sanitario. Al cesar negociaciones sobre acuerdos pandémicos, Estados Unidos se está aislando en un momento en que la cooperación es más necesaria que nunca. Además, el hecho de que el nuevo gobierno revoque órdenes ejecutivas previas que buscaban una respuesta unificada a la COVID-19 refleja una desconexión con la realidad de una pandemia que aún afecta a millones. La idea de que Estados Unidos pueda encontrar «socios nacionales e internacionales creíbles y transparentes» para reemplazar las funciones de la OMS es, en el mejor de los casos, optimista.

Un Llamado a la Reflexión

Es fundamental que Estados Unidos reflexione sobre su papel en la salud global. La salud pública no conoce fronteras, y el aislamiento puede resultar contraproducente en la lucha contra enfermedades que afectan a todos los países. Si bien las críticas a la OMS son válidas y necesarias, el camino hacia la mejora no es el retiro, sino la reforma y el compromiso activo. En conclusión, el retiro de Estados Unidos de la OMS es una decisión que podría tener repercusiones duraderas no solo para el país, sino para la comunidad global. La salud pública es un esfuerzo colectivo, y en lugar de dar un paso atrás, es momento de avanzar hacia una colaboración más fuerte y efectiva.

Referencias:

  1. Withdrawing the United States from the world health organization –. (2025). The White House. https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2025/01/withdrawing-the-united-states-from-the-worldhealth-organization/
  2. Cuevas, E. (2025). Trump orders United States to exit WHO again. Health experts warn of danger. USA today. https://www.usatoday.com/story/news/health/2025/01/20/trump-orders-us-exit-world-health-organization/77772989007/

La amenaza del dengue

Por Akemy Bustamante

A medida que el verano avanza en América del Sur, el dengue es una preocupación creciente, especialmente en Perú, Argentina y Brasil. Con un aumento notable de casos en Perú y Brasil, ambos enfrentan una situación endémica.

Según el informe del Ministerio de Salud, durante la primera semana epidemiológica de 2025 (01 de enero al 04 de enero), se registraron 1,313 casos de dengue en Perú, lo que representa una disminución con respecto a los 1,654 casos del mismo periodo en 2024. Sin embargo, la preocupación persiste, ya que se reportaron 163 hospitalizaciones y un ingreso a la unidad de cuidados intensivos. La gravedad de los casos ha llevado a las autoridades a intensificar los esfuerzos de control vectorial. El ministro de Salud, César Vásquez, ha instado a la población a “sumarse a los esfuerzos contra el dengue” colaborando con las brigadas de salud para “combatir las larvas del mosquito”, enfatizando que la cooperación comunitaria es esencial.

La vacunación contra el dengue ha comenzado en Perú, con  la vacuna TAK-003 (Qdenga) del laboratorio Takeda, para niños de 10 a 16 años en distritos priorizados de Loreto, Piura, Tumbes y Ucayali. Este programa, iniciado en 2024, tiene como meta vacunar a 220,000 niños en esas cuatro regiones.

En contraste, Argentina ha visto una tendencia a la baja en los casos de dengue. El Boletín Epidemiológico Nacional reportó que la curva de casos confirmados disminuyó significativamente desde octubre. En noviembre, los casos semanales aumentaron a 29, pero no se ha registrado nuevos aumentos significativos. El serotipo DEN-2 ha predominado en el país, representando el 62.4% de los casos reportados, especialmente en Formosa. Las autoridades han realizado campañas de concientización y vacunación, buscando proteger a la población vulnerable.

En la ciudad de Buenos Aires se ha comenzado la aplicación de la vacuna contra el dengue para personas de entre 25 y 29 años, y aquellos que ya cumplieron el plazo de 90 días desde la primera dosis están recibiendo la segunda. En la provincia de Buenos Aires, se vacuna a residentes de entre 15 y 59 años que tuvieron dengue.

Brasil enfrenta una crisis más severa, con un récord de más de 6 millones de casos probables de dengue en 2024 y 6,022 muertes atribuidas a la enfermedad. La situación es alarmante, especialmente con el serotipo DEN-3, conocido por causar enfermedad grave.  El doctor Flávio Fonseca, investigador en virología, ha advertido sobre el aumento proporcional de este serotipo, que podría complicar aún más la situación sanitaria. Las autoridades brasileñas están intensificando sus esfuerzos de vacunación y control del mosquito, conscientes de que las condiciones climáticas del país favorecen la proliferación del Aedes aegypti.

La Secretaría Municipal de Salud de Río de Janeiro también ha hecho un llamado urgente a niños y adolescentes entre 10 y 14 años que aún no han recibido la segunda dosis de la vacuna contra el dengue, buscando asegurar que este grupo etario complete su esquema de inmunización.

Un enfoque innovador para el control del dengue se ha implementado en Colombia a través del World Mosquito Program, que utiliza la bacteria Wolbachia para reducir la capacidad de transmisión del virus. Este microorganismo causa la muerte de los embriones del mosquito Aedes aegypti, disminuyendo así la población del vector. El Dr. Eduardo Quevedo, médico especialista en salud pública, ha destacado el éxito de esta estrategia, que ha llevado a una reducción dramática de casos en varias regiones.

El infectólogo colombiano Iván Darío Vélez ha señalado que esta estrategia puede proteger a casi 4,000 millones de personas en riesgo en todo el mundo, destacando éxitos en Indonesia: la incidencia de dengue se redujo en un 77% y la mortalidad en un 86% en Yakarta tras la liberación de mosquitos transgénicos.

Es crucial recordar que las intervenciones no deben limitarse a la vacunación, eliminación del mosquito Aedes aegypti y el control larvario. Es fundamental abordar los determinantes estructurales del problema, como el acceso al agua segura y saneamiento, garantizando  un entorno saludable, barrera esencial para controlar la enfermedad.

Referencias:

  1. Román, V. (2024, octubre 24). Dengue: el hallazgo sobre las hembras de los mosquitos que puede impactar en la transmisión del virus. infobae. https://www.infobae.com/salud/ciencia/2024/10/24/dengue-el-hallazgo-sobre-las-hembras-de-los-mosquitos-que-puede-impactar-en-la-transmision-del-virus/
  2. Román, V. (2024, octubre 24). Dengue: el hallazgo sobre las hembras de los mosquitos que puede impactar en la transmisión del virus. infobae. https://www.infobae.com/salud/ciencia/2024/10/24/dengue-el-hallazgo-sobre-las-hembras-de-los-mosquitos-que-puede-impactar-en-la-transmision-del-virus/
  3. Ministro César Vásquez descarta nueva pandemia o virus letal. (s/f). Gob.pe. Recuperado el 9 de enero de 2025, de https://www.gob.pe/institucion/minsa/noticias/1087955-ministro-cesar-vasquez-descarta-nueva-pandemia-o-virus-letal

 G20 y la producción de tecnologías médicas, ¿algo nuevo?

Roberto López Linares

En noviembre último, el G20, que agrupa a las  economías más poderosas del mundo e incluye a países del sur como Brasil, Argentina, México, India, Sudáfrica, entre otros, saludó en su Declaración de Río de Janeiro la propuesta de una  “Coalición para la Innovación Producción local y Regional para el acceso equitativo a vacunas , tratamientos y pruebas de diagnóstico y otras tecnologías de salud”.  Los líderes del G20 subrayan que esta coalición estará basada en la cooperación voluntaria y enfocada en responder a “enfermedades descuidadas” y a las necesidades de “poblaciones vulnerables”.

El interés mostrado por el G20 es un nuevo hito de un largo proceso que involucra a organismos multilaterales, organizaciones de sociedad civil, movimientos de pacientes,  empresas privadas y la filantropía neoliberal que ha tenido como eje el debate sobre el modelo de investigación y desarrollo de tecnologías sanitarias controlado por la gran industria farmacéutica y cuyos efectos negativos- la monopolización del conocimiento y productos –  se han visibilizado en emergencias globales de salud pública, pero se expresan cotidianamente en los sistemas de salud de todo el mundo, especialmente en los países pobres y en desarrollo.   

A fines de los noventas, en medio de la pandemia del VIH, una gran crisis alertó a las organizaciones de personas viviendo con la infección, así como a muchas organizaciones pro acceso universal y equitativo a medicamentos y otras tecnologías sanitarias. Las personas afectadas de los países pobres y en desarrollo morían porque los costos de tratamientos, con precios monopólicos, eran inalcanzables para los países como los de África, América Latina y el Caribe y Asia.  

Como respuesta, Sudáfrica aprobó en 1997 una ley para usar importaciones paralelas y licencias obligatorias, particularmente para los medicamentos para el VIH. Por su lado, India se había acogido a una de las cláusulas del Acuerdo sobre los Derechos de propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC 1994), prorrogando la aprobación de una ley de patentes hasta el 2005 por ser un país en desarrollo. No se apresuró a tener una nueva ley ajustada al ADPIC. India podía producir genéricos a precios mucho menores que los productos protegidos por patente. 

39 empresas monopólicas demandaron al gobierno sudafricano por “atreverse” a buscar esta salida a la crisis del VIH, legal por donde se le analice. Países sede de las grandes empresas farmacéuticas como Estados Unidos se unieron al coro de opositores a la medida sudafricana.  Un movimiento mundial rechazó la pretensión de la gran farmacéutica que quería seguir manteniendo sus grandes utilidades a costa de la vida de millones de personas. En el 2000, con los precios de los medicamentos patentados, la triple terapia anual para el VIH llegaba a más de USD 10,000 por persona.  Con los genéricos el costo anual bajó a 350 en 2001, llegando a 168 USD en 2005.  

La gran farmacéutica retrocedió y el mundo confirmó que no le interesa contribuir a resolver los problemas de la salud pública. Su insaciable codicia nunca quedó mejor dibujada; en crespón funerario. Retiró la demanda y Sudáfrica continuó importando antirretrovirales genéricos. No es menos indicativo el fracaso de la Reunión Ministerial de la Organización Mundial de Comercio en Seattle (Nov 1999), donde los países del sur se levantaron contra las imposiciones del norte en muchas áreas del comercio internacional y, de manera particular, contra el poder desmedido que lograron las grandes empresas sobre la propiedad intelectual que genera monopolios que se convierten en obstáculos para el acceso a tecnologías sanitarias.

Luego vendría la Declaración de Doha sobre el ADPIC y la salud pública (2001) ratificando que  dicho acuerdo, el ADPIC,  “puede y deberá ser interpretado y aplicado de una manera que apoye el derecho de los Miembros de la OMC de proteger la salud pública y, en particular, de promover el acceso a los medicamentos para todos” y que “cada Miembro (de la OMC)  tiene el derecho de conceder licencias obligatorias y la libertad de determinar las bases sobre las cuales se conceden tales licencias”. Empezaba un nuevo periodo en el cual los países en desarrollo y menos desarrollados tenían la posibilidad de usar dicho mecanismo para conseguir tecnologías sanitarias a precios más convenientes para sus sistemas de salud. Las experiencias mostraron que no era nada fácil, teniendo la presión de la gran farmacéutica y de sus países sede.

Posteriormente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió explorar otros caminos de investigación y desarrollo de nuevos medicamentos, particularmente para los países en desarrollo y sus problemas. El debate llevó varios años sin resultados tangibles. La OMS nombró un grupo intergubernamental (2005) para hacer un diagnóstico sobre el problema y se dedicaron muchas asambleas de la OMS a tratar el asunto. Hasta se llegó a diseñar un plan de acción (2010) para impulsar una respuesta al problema de acceso a tecnologías sanitarias de los países más pobres. Se aludió al uso de las licencias obligatorias en caso de interés público y de otras flexibilidades del acuerdo ADPIC, así como las prerrogativas que ratifica la Declaración de DOHA. Hubo acuerdo en la necesidad de una agenda de investigación y desarrollo que respondiera a las urgencias globales, particularmente aquellas que aquejan desproporcionadamente a los países del sur global. Pero todo quedó congelado por la influencia de la gran industria farmacéutica, el peso de los países del norte y organizaciones privadas.

Un recodo en este proceso muestra en 2003,  la creación por Médicos sin Fronteras, organizaciones de investigación y el apoyo de uno de los programas de la OMS,  de la Iniciativa por Medicamentos para las enfermedades Desantendidas (DNDi por su sigla en inglés). DNDi priorizó la investigación, desarrollo y producción de medicamentos y otras tecnologías sanitarias para responder a las enfermedades que afectan a los países pobres. En colaboración con muchos centros de investigación y organizaciones privadas ha logrado, por ejemplo, una combinación de medicamentos para la malaria resistente habiendo distribuido hasta el momento más de 500 millones de dosis; mejora del tratamiento de la enfermedad del sueño, leishmaniasis y la enfermedad de Chagas. Ha demostrado que los esfuerzos colaborativos entre organizaciones de investigación con un enfoque de ciencia abierta pueden abaratar los costos de alcanzar nuevos tratamientos. La DNDi goza hasta ahora de muy buena salud para beneficio de los olvidados del mundo y cuya experiencia debe ser tomada en cuenta y extendida.

La pandemia del COVID 19 mostró a nivel planetario la tragedia que significa la monopolización de las invenciones, como vacunas y medicamentos. A pesar que muchas vacunas para el COVID 19 fueron financiadas de varias formas con dineros públicos, las empresas impusieron precios altos que resultó en una inmoral y obscena inequidad en su distribución. Sudáfrica e India lideraron un movimiento dentro de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y presentaron en 2021 una petición de suspensión de los derechos de propiedad intelectual (patentes uno de ellos) de todas las herramientas que habían probado ser útiles para el control de la pandemia: vacunas, medicamentos, test de diagnóstico, etc. Más de 100 países apoyaron la petición; la OMC se demoró casi dos años para decidir de manera decepcionante: se limitaron a “facilitar” el uso de licencias obligatorias, con mecanismos que ningún país utilizó. Todo quedó como estaba. Las patentes no se tocan. Las grandes farmacéuticas aumentaron de manera gigantesca su facturación a costa de la muerte de millones de personas.

La OMS inició un proceso de creación de centros de transferencia tecnológica, mostrando como el más avanzado el de Sudáfrica, que empezó en 2021 a trabajar en la vacuna COVID 19 con la plataforma de ARN mensajero. También se empezaron a realizar coordinaciones con otras organizaciones de investigación como el centro Bio Maguiños/FioCruz de Brasil y de otras partes del mundo.

Durante la pandemia COVID 19, Brasil, Argentina y México habían mostrado capacidades importantes para emprender la fabricación de tecnologías sanitarias como vacunas. La OPS lanzó la Plataforma Regional de Innovación y Producción para apoyar a los países de la región en la investigación, desarrollo y producción de nuevas tecnologías sanitarias, empezando por vacunas de la plataforma ARN mensajero.  En esa perspectiva, todavía hay muchas áreas que requiere arduo trabajo para avanzar hasta la producción de tecnologías farmacéuticas: coordinaciones regionales entre organizaciones de investigación y desarrollo, consensuar agendas de I&D y producción, financiamiento, mapeo de las capacidades de cada país; armonización de normas para el registro de medicamentos y  ensayos clínicos; aseguramiento de un mercado rentable en la región, aun en periodos “no pandémicos”; fortalecimiento de la coordinación con proyectos similares en otras partes del mundo, etc. 

En este contexto surge el interés del G20 de una Coalición para la innovación y producción local y regional con el ánimo de asegurar el acceso equitativo a vacunas, tratamientos y pruebas de diagnóstico y otras tecnologías de salud. Aunque es una declaración de un grupo informal, en caso los países conformantes quieran dar pasos para cumplir con ese interés, corresponde tomar en cuenta lo ya avanzado y evitar la repetición de esfuerzos. La coalición del G20, dice la declaración, estará basada en la “cooperación voluntaria”, por lo que va a depender de los países miembros la decisión de desarrollar un plan de acción, para apoyar nuevos proyectos y los que están en marcha en las diferentes regiones del sur en términos de investigación, desarrollo y producción de tecnologías sanitarias.  

Hay expresiones con cierta ambigüedad en la decisión del G20. El texto afirma que la Coalición dedicará sus esfuerzos a las “enfermedades descuidadas” y a cubrir “las necesidades de las poblaciones vulnerables”. Reconocemos la urgencia de atender las necesidades de tecnologías sanitarias para las enfermedades que producen impacto exclusivamente en los países del sur: Chagas, leishmaniasis, filariasis, chikungunya, malaria, por mencionar algunas. Sin embargo, hay enfermedades que afectan al sur y al norte y que requieren la misma atención: TB, VIH, enfermedades no transmisibles como cáncer, diabetes etc. para las cuales, los países del sur también requieren acceder oportunamente y sin restricciones a efectivas tecnologías sanitarias, que si se dejan exclusivamente bajo control de los grandes monopolios farmacéuticos continuará la inequidad en su distribución. Es necesario transitar por nuevos modelos de investigación y desarrollo de tecnologías que no resulten en la monopolización del conocimiento a través de la protección de la propiedad intelectual (patentes, etc). Deben ser esfuerzos colaborativos de los sectores públicos y privados para resolver los problemas de salud de todos los habitantes del planeta. Nadie debe quedar atrás.

Esperamos que el saludo del G20 a la coalición se convierta en compromisos firmes de los países conformantes. Aunque no hay antecedentes que alimenten muchas ilusiones.     

MINSA inicia tratamiento para fibrosis quística con precio alto

Por Javier Llamoza

La fibrosis quística es una enfermedad rara, de origen genético y frecuente en niños. Produce la acumulación de moco espeso en los pulmones, el aparato digestivo y otros órganos haciéndolos susceptibles de infecciones, daño progresivo, dificultad para respirar y muerte prematura.

Mas de 100 pacientes están a la espera de los exámenes genéticos de diagnóstico, realizados fuera del país. Desde enero 2024, doce  pacientes fueron diagnosticados y se les prescribió la triple terapia inmunomoduladora (Elecaftor – Ivacaftor – Tezacaftor). Uno de ellos falleció en septiembre 2024, esperando la llegada de los medicamentos.

La triple terapia lleva el nombre comercial de Tricafta, producida por la compañía Vertex, y está patentada en muchos países. En Perú, este medicamento tiene tres patentes, una de ellas hasta el 2039.

El Ministerio de Salud, a través de CENARES y mediante compra internacional adquirió por primera vez Tricafta (05 de diciembre de 2024) pagando cerca de 5 millones de soles. El precio por comprimido fue de S/816.00 y está destinado a tratar 12 pacientes por un periodo de 6 meses. Sin embargo, el tratamiento es de por vida. El Gobierno, con esta medida, ha iniciado el cumplimiento de su obligación de entregar el medicamento a las personas afectadas, garantizando mejorar su calidad de vida y proteger sus vidas.

En Argentina, la triple terapia inmunomoduladora no tiene patente. Se fabrica la versión genérica que facilita el acceso al tratamiento por su bajo costo, y representa la esperanza para pacientes en muchas partes del mundo. El precio por comprimido pagado por el gobierno argentino es aproximadamente, el equivalente a S/150.00. Una publicación del 2022 en el Journal of Cystic Fibrosis, estima que el precio de fabricación por comprimido, incluyendo rentabilidad, es el equivalente a S/20.00, aproximadamente.

El precio pagado por CENARES podría tratar cinco veces más pacientes o asegurar el tratamiento para periodos más prolongados si es que se contara con el medicamento fabricado en Argentina. La barrera para acceder a la versión genérica es la patente vigente en el Perú. Sin embargo, el Acuerdo sobre los Aspecto de los Derechos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionadas al Comercio ADPIC, que obliga otorgar patentes, también contempla el uso de las salvaguardas como las licencias obligatorias, medida utilizada para proteger la salud pública y promover el acceso a los medicamentos, cuando estos son limitados por los altos precios que se imponen en productos patentados. Una licencia obligatoria permite la entrada de otro(s) fabricantes(s) y alienta la competencia, presionando los precios a la baja.

El Gobierno tiene la obligación de hacer uso eficiente de los recursos públicos y proteger la vida y la salud de las personas. En este caso, debe utilizar todos los caminos disponibles para dar sostenibilidad al tratamiento y proteger a más pacientes con esta enfermedad.  El uso de la licencia obligatoria es una prerrogativa legal y soberana. Nuestro país tiene la libertad de determinar las bases sobre las cuales se conceden las licencias obligatorias (inciso b del art 5 de la Declaración de Doha relativa al acuerdo sobre los ADPIC y la Salud Pública). El gobierno tiene la decisión en sus manos.

Referencias:

  1. Ministerio de Salud del Perú. Minsa concretó adquisición de medicamento de alto costo para mejorar la calidad de vida de pacientes con fibrosis quística [Internet]. 2024 Ene 3 [citado 2025 Mar 7]. Disponible en: https://www.gob.pe/institucion/minsa/noticias/1085466-minsa-concreto-adquisicion-de-medicamento-de-alto-costo-para-mejorar-la-calidad-de-vida-de-pacientes-con-fibrosis-quistica

Tras la pandemia los Gobiernos invierten menos en salud

Por Akemy Bustamante

El último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el gasto sanitario mundial revela una preocupante tendencia: el gasto público per cápita en salud ha disminuido en todos los países en 2022, después de un aumento significativo durante los primeros años de la pandemia. Este retroceso pone en riesgo los avances logrados en salud pública y aumenta la vulnerabilidad de las poblaciones, especialmente en un contexto global marcado por la incertidumbre económica y el incremento de las necesidades sanitarias.

Según el informe, el gasto total en salud alcanzó los 9.8 billones de dólares en 2022, lo que representa el 9.9% del producto interno bruto (PIB) mundial. Sin embargo, esta cifra es menor que el año anterior, marcando la primera caída en términos reales desde 2000. La disminución en el gasto público refleja una caída en la prioridad que los gobiernos otorgan a la salud, lo cual es alarmante, dado que un enfoque sólido en la financiación de la salud es esencial para prevenir el aumento de la pobreza y garantizar el acceso equitativo a medicamentos y otras tecnologías médicas.

Específicamente, el informe resalta que el gasto público per cápita en salud se redujo en todos los países, con la excepción de los países de ingresos bajos que continuaron recibiendo un apoyo externo considerable. Esto indica que, mientras algunos países se esfuerzan por mantener sus niveles de inversión en salud, los más vulnerables dependen aún más de la ayuda internacional, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de sus sistemas de salud.

Además, la OMS advierte que, aunque el gasto en salud se mantiene por encima de los niveles pre pandemia en algunos países, la presión económica y las prioridades gubernamentales cambiantes podrían amenazar estos logros. «Es todavía demasiado pronto para evaluar si la pandemia ha alterado las tendencias a largo plazo en el gasto en salud».

En Perú, durante el año 2023, el presupuesto de inversión pública para el sector salud  fue de S/ 5,183 millones. El Gobierno nacional ejecutó S/ 2,023 millones, dejando S/ 176 millones sin gastar. Los Gobiernos regionales manejaron S/ 2,019 millones, con una ejecución del 77.3%, dejando S/ 467 millones sin utilizar. Los Gobiernos locales recibieron S/ 1,141 millones, pero solo ejecutaron el 59.1%, dejando S/ 467 millones sin gastar. En total, S/ 1,100 millones no se destinaron al bienestar de la población.

La disminución en la inversión en salud plantea un reto significativo para los gobiernos, especialmente en un mundo donde los desafíos de salud pública, como el envejecimiento de la población y el aumento de enfermedades no transmisibles, se extienden. La falta de financiación adecuada no solo afecta la capacidad de respuesta ante emergencias de salud, sino que también limita el acceso a tratamientos, tecnologías y mejora continua de la infraestructura y equipamiento necesarios.

A medida que los países emergen de la pandemia, es crucial que se reevalúen las prioridades de gasto y se fortalezcan los sistemas de salud para garantizar que no se pierdan los avances logrados. La cooperación internacional y un compromiso renovado con el gasto en salud son fundamentales para evitar que la vulnerabilidad y la pobreza se profundicen en un contexto global cada vez más incierto.

La pregunta que queda es: ¿qué pasos tomarán los gobiernos para rectificar esta tendencia y priorizar la salud pública en sus agendas? La respuesta a esta cuestión será fundamental no solo para el bienestar de las poblaciones, sino también para la estabilidad económica y social en el futuro.

Referencias:

  1. Organización Mundial de la Salud. (2024). Global spending on health: emerging from the pandemic. https://iris.who.int/handle/10665/379750 ComexPerú. (2024). En 2023, no se ejecutaron S/ 1,100 millones del sector salud. https://www.comexperu.org.pe/articulo/en-2023-no-se-ejecutaron-s-1100-millones-del-sector-salud

Tributación para el bienestar general

Por Roberto López Linares

El Estado debe contar con recursos necesarios para satisfacer necesidades esenciales de todos los ciudadanos a través de programas de protección social: salud, educación, agua y saneamiento, apoyo a poblaciones vulnerables, prestaciones económicas, seguros de desempleo, vivienda, entre otros. El Estado como garante del bienestar general.

Instrumento fundamental para obtener recursos fiscales es la tributación:  aportes de los diferentes agentes económicos. El Estado utiliza esos recursos para diseñar y ejecutar programas y servicios públicos, como una forma de redistribuir la riqueza que produce el país. Si no hay suficientes ingresos, las funciones del estado no se cumplen, se profundizan las brechas sociales y económicas afectando aún más a segmentos importantes de la población; la salud y el bienestar se alejan.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que la inversión pública en salud debe ser como mínimo el 6% del Producto Bruto Interno (PBI). El Perú llegó a 3.91 en el 2022, por algunos efectos del aumento del gasto durante la pandemia del COVID19. Tanto la CEPAL como OPS han hecho reiterados llamados a los gobiernos de América latina y el Caribe a aumentar el gasto público en salud.

Las posibilidades de mayor inversión en salud y otros programas de protección social se ven restringidas por la baja recaudación fiscal en el Perú. Los países de la OCDE, organización a la cual Perú quiere ingresar, muestran ingresos tributarios totales del 34% del PBI en promedio (2021). En América latina, el promedio de dichos ingresos es de 28.5% (2021), mientras que Perú llega al 17.9%. No solo se trata de llegar a un porcentaje recomendado, sino que los ingresos deben ser suficientes como resultado de una política tributaria que grava con justicia a los distintos agentes económicos. Empeorando la situación, los beneficios tributarios (exoneraciones de impuestos, incentivos, etc.) que favorecen a empresas particulares llegarán a 24 mil millones de soles en el 2024, de acuerdo a estimaciones de la SUNAT. Dinero que no recibirá el fisco.  

Por eso es indignante lo que viene haciendo el congreso con la anuencia del ejecutivo, que continúan otorgando beneficios tributarios. A mitad de diciembre pasado, el Congreso aprobó una amnistía a evasores de impuestos por lo que la SUNAT dejará de percibir hasta 3,600 millones de soles y no podrá hacer nada una vez que los evasores se acojan a la ley aprobada.  Recientemente, la Comisión Permanente del Congreso ha aprobado prolongar el periodo para el pago de impuesto reducido a empresas hoteleras, restaurantes y alojamientos turísticos. Seguirán pagando sólo el 8 % y recién el 2028 empezarán a pagar el 18%. El Ministerio de Economía estima que está medida le costará al fisco alrededor de 2,200 millones de soles.   

El país necesita más recursos fiscales para cerrar brechas que pueden asegurar la salud y el bienestar de toda la población. La inversión que se requiere para que todos los peruanos tengamos agua segura y saneamiento es de 95 mil millones de soles. En atención médica las brechas son también profundas: a fines de 2023, el 97.13% de los establecimientos del primer nivel de atención tenían capacidad instalada inadecuada; y el 93.36% de los hospitales de segundo y tercer nivel de atención estaban en esas mismas condiciones. Si no hay una mayor recaudación fiscal, en base a una reforma tributaria integral, los planes de cierre de brechas que hacen los ministerios son meros ejercicios burocráticos condenados al fracaso.