Un análisis realizado por Gobierna Consultores1 evidencia que la mayoría de las propuestas de los partidos políticos no consideran un problema estructural que afecta de manera directa a los ciudadanos y sus familias: el alto gasto de bolsillo que deben asumir cuando el sistema público de salud no garantiza oportunamente los medicamentos necesarios para recuperar la salud, aliviar el dolor o mejorar su calidad de vida.
En diciembre de 2025, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) organizó un seminario en el marco del Día Mundial de la Salud Universal, concentrándose en el análisis del “Gasto de bolsillo como fuente de inequidades y barreras al acceso a la salud”. En dicha reunión quedó claro que la mayoría de los países de la región, incluido el Perú, presentan un gasto de bolsillo en salud superior al 20%, nivel que compromete la capacidad de los hogares para cubrir necesidades básicas. Estos gastos excesivos generan empobrecimiento, endeudamiento, venta de activos o, en el peor de los casos, resultan en necesidades de salud no atendidas. Cabe resaltar que en Perú alrededor del 60% del gasto de bolsillo en salud corresponde a medicamentos, lo que obliga a reflexionar sobre las fallas del sistema público que obliga a los ciudadanos a pagar de su propio bolsillo.
Desde hace más de dos décadas, el Perú implementa compras centralizadas de la mayoría de los medicamentos con el objetivo de abastecer a las regiones del sector salud y a otros subsectores como EsSalud, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Sin embargo, en 2024 estas compras no se realizaron, profundizando la crisis de desabastecimiento. Entre las razones señaladas por el operador logístico CENARES está la transferencia tardía de presupuestos desde los gobiernos regionales, a pesar de que en años anteriores esta dificultad se resolvía mediante certificaciones presupuestales.
Para el año 2025 se optó porque el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) transfiera directamente el presupuesto de medicamentos a CENARES, con el propósito de garantizar compras oportunas y fortalecer su rol como operador logístico, incluyendo la distribución a nivel nacional. Esta estrategia fue explicada en diversas reuniones entre el Ministerio de Salud, la sociedad civil y los gremios profesionales, con la expectativa de resolver el problema del abastecimiento.
No obstante, al 30 de junio de 2025, el presupuesto asignado a CENARES para medicamentos ascendía a S/ 833,069,671, con una ejecución de apenas de 29,8%. En el mismo periodo, los gobiernos regionales contaban con más de S/ 228 millones para este rubro, con una ejecución del 46%. Considerando el desabastecimiento heredado del año anterior, este bajo nivel de ejecución presupuestal anticipaba un impacto negativo en la disponibilidad de medicamentos.
Al revisar el Observatorio de Disponibilidad de Medicamentos del Ministerio de Salud a junio de 2025, se observa que el 83,8% de los establecimientos reporta una disponibilidad superior al 80%, lo que en apariencia resulta positivo. Sin embargo, este indicador mide únicamente la presencia física de los medicamentos en los establecimientos, mas no si estos son efectivamente entregados a los pacientes. Por ello, se trata de un indicador débil de cara a la satisfacción del paciente.
De otro lado, el Seguro Integral de Salud (SIS) que es financiador de los servicios de salud que brinda el Ministerio de Salud, tiene un indicador de medicamentos prescritos y atendidos sobre los cuales reconoce el gasto a ser financiado. Al 30 de junio de 2025 se muestran los siguientes resultados:

Fuente: Nota informativa N° 000426-2025-SIS/GNF
Solo 44% de los medicamentos prescritos fueron efectivamente entregados en los establecimientos de salud. Esto implica que apenas cuatro de cada diez medicamentos recetados llegaron a los pacientes, obligando a que los restantes sean adquiridos en boticas y farmacias privadas, un mercado altamente concentrado; o que la gente que no pueda comprarlos se quede sin tratamientos.
Efectivamente, un análisis realizado por el Ministerio de Salud muestra que el 95% de la población no pobre puede adquirir medicamentos en el sector privado, mientras que solo el 4,8% de la población pobre no extrema y el 0,3% de la población pobre extrema tienen esa posibilidad2. Este dato es clave al momento de proponer alternativas como farmacias populares, farmacias MINSA, farmacias de genéricos o el nombre que se les quiera poner las cuales no resuelven el problema estructural de acceso para las poblaciones más vulnerables.
En síntesis, la principal barrera que genera necesidades de salud insatisfechas en el país es de carácter organizacional. Los recursos existentes, aunque limitados, no se utilizan de manera oportuna ni eficiente para garantizar la disponibilidad real de medicamentos. Los indicadores actuales no reflejan la elevada insatisfacción de los pacientes. Se trata de un problema crónico e institucional que empobrece a las familias peruanas y profundiza la inequidad.
Lamentablemente, ninguna de las propuestas políticas actuales aborda de manera seria este problema estructural que afecta cotidianamente a miles de hogares, situación que se agrava más por el aumento de las enfermedades no transmisibles, el progresivo envejecimiento de la población y hábitos de vida insalubres.
Por Javier Llamoza
Referencias:
- Gobierna Consultores; Salud en las urnas 2026; Inteligencia electoral sobre candidatos y programas de gobierno en salud; Reporte N°2: Propuestas en Salud; 26.12.25; https://drive.google.com/file/d/1Sym082nIKYvOKgtRkfrOFm2kqLNkjt2m/view ↩︎
- Gasto de bolsillo en salud y medicamentos, periodo 2012-2019, pag 21
https://www.digemid.minsa.gob.pe/Archivos/Estudios/GASTO_BOLSILLO_2012-2019.pdf
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