Tratado sobre pandemias no garantiza acceso equitativo a tecnologías sanitarias

Foto: AHF | Campaña "UE: Basta de bloquear la Equidad Sanitaria"

La pandemia del COVID 19 mostró la inequidad global en la distribución de las herramientas esenciales para enfrentarla. A los países ricos les sobraban las vacunas desde que fueron aprobadas, mientras que los países del sur esperaron hasta dos años para obtenerlas; y algunos, más tarde o nunca las conocieron. Se podría haber salvado más de 1.3 millones de vidas hasta finales de 2021 si las vacunas se hubieran distribuido equitativamente de acuerdo a las necesidades de cada región y país atendiendo al impacto de la pandemia sobre sus poblaciones. Unas cuantas compañías farmacéuticas las patentaron y crearon monopolios que impusieron precios y contratos abusivos. Sólo en 2021, Pfizer facturó por su vacuna 36,800 millones de dólares.

A fines del 2021, la OMS inició un proceso para llegar a un “acuerdo pandémico” que estableciera los compromisos de los países y organismos multilaterales para asegurar que “nadie se quedara atrás” en próximas epidemias.  El acuerdo se aprobó en la Asamblea Mundial de la Salud en mayo 2025, quedando pendiente el Anexo sobre el Sistema de Acceso a Patógenos y Distribución de Beneficios (PABS por sus siglas en inglés). Esta sección del acuerdo debe contener las obligaciones que comprometen a las partes intervinientes a compartir los beneficios que resultan cuando los países facilitan información sobre patógenos y secuencias genéticas, que son esenciales para desarrollar tecnologías sanitarias (vacunas, pruebas de diagnóstico, medicamentos) para combatirlos. El texto de este Anexo debe quedar acordado por el bureau de negociación para presentarlo ante la Asamblea de la OMS en mayo próximo. 

En caso de futuras pandemias el mundo espera que el Tratado Pandémico y particularmente el Anexo todavía en borrador, asegure que todos puedan acceder equitativamente a las pruebas de diagnóstico, vacunas y tratamientos y evitar una mortandad como la que hubo en la pandemia del COVID 19.  Pero una vez más, la negociación de este crucial Anexo muestra el predominio de los intereses corporativos sobre la protección de la humanidad.

Lideran la representación de los intereses corporativos los países del norte y el Grupo Intergubernamental de Negociación del Tratado ha ignorado las propuestas de los países del Sur.  El acuerdo establece obligaciones muy sólidas para que los países faciliten el acceso a información sobre patógenos, que pueden ser de interés de salud pública. Pero no hay en el texto mecanismos que aseguren el acceso a vacunas, diagnósticos y tratamientos en los casos de emergencia global que resulten de esa información compartida. Todo se está dejando a la voluntad de las organizaciones de investigación y desarrollo, corporaciones farmacéuticas incluidas.  

El texto en discusión tampoco contiene ninguna exigencia a las entidades que desarrollan tecnologías sanitarias, beneficiadas por el acceso a patógenos y secuencias genéticas, a facilitar la transferencia de tecnología y licencias a los productores de países en desarrollo. El esquema inequitativo de distribución de los beneficios se mantiene. Con el texto borrador hasta ahora existente, los países del sur quedan a merced de las corporaciones, tal como en la pandemia del COVID 19.

El borrador del acuerdo tal como está en la actualidad no contiene ninguna previsión para evitar la apropiación monopólica de los derivados de la información de patógenos a que se obligan todos los países. Las modificaciones o innovaciones realizadas sobre información de patógenos compartida públicamente quedarán en manos de monopolios a través de las reglas de protección de la propiedad intelectual. Las corporaciones podrán patentar todas las innovaciones que tienen como base las contribuciones de los países sobre patógenos e información genética. Es injusto que los países que comparten la información no puedan acceder a los beneficios resultantes

En resumen, la investigación, desarrollo y producción de las tecnologías en manos de los grandes monopolios seguirá impidiendo cualquier proceso de preparación frente a futuras pandemias que garantice la protección de todos; corta toda posibilidad de que los países del sur puedan desarrollar y fortalecer sus capacidades de producción de pruebas diagnósticas, vacunas y tratamientos. Los monopolios corporativos mantendrán el control de la producción de las tecnologías sanitarias esenciales para enfrentar pandemias y seguirán decidiendo quienes sobreviven.    

Por esta razón, un conjunto de organizaciones de la sociedad civil se están movilizando a nivel global para exigir a la OMS que el Anexo garantice la creación de un sistema de Acceso a Patógenos y Distribución de Beneficios (PABS) que establezca mecanismos vinculantes que, al tiempo que exige compartir patógenos y secuencias genéticas, obligue a todas las entidades que usan dichos recursos,  a compartir los beneficios que se obtengan, concretadas en nuevas tecnologías que permiten preparar globalmente respuestas efectivas a futuras emergencias de salud y pandemias.

En este sentido, organizaciones en Perú enviaron una carta al Ministerio de Relaciones Exteriores expresando su profunda preocupación por las deficiencias graves en el borrador del Anexo, mostrando su rechazo y exigiendo reestablecer un marco basado en la equidad. Asimismo, un conjunto de organizaciones de la región enviaron otra carta, esta vez dirigida a la Organización Mundial de la Salud

Puede revisar y descargar las cartas mencionadas aquí.

Urgent Concerns Regarding WHO Pathogen-Sharing Practices and the PABS Annex Negotiations

Carta de organizaciones al Ministerio del Exterior

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